Quienes comparan Bitcoin con las grandes burbujas del pasado deben revisar los libros de historia. Este momento es muy diferente.
Mientras que las burbujas del pasado explotan para luego colapsar y nunca recuperar su gloria anterior, bitcoin es conocido por sus movimientos de “dos pasos adelante y uno atrás”. Si graficamos su última explosión de siete meses desde alrededor de $10,000 hasta más de $50,000 contra el período relevante para las acciones de la South Sea Company en 1719-1720, nos damos cuenta de lo que los escépticos de bitcoin creen ver: una burbuja insostenible esperando explotar.
Pero no deberían ser tan precipitados. Bitcoin de 2021 no tiene una élite política arraigada tratando de consolidar y hacer manejable una deuda gubernamental inflada. Si acaso, Bitcoin está luchando contra élites que intentan oponerse a ella y denunciarla en cada paso del camino. Aunque los exchanges han sido hackeados y detalles de privacidad filtrados, los “insiders” de bitcoin no han sobornado sin escrúpulos a la mitad de la Cámara de los Comunes con activos vendidos por debajo del precio de mercado. Los “insiders” de bitcoin no han –hasta donde sabemos– apaciguado a funcionarios gubernamentales dándoles bitcoin ficticio a cambio de legislación favorable. Todo esto sucedió durante la mania de los Mares del Sur.
Los “insiders” políticos no han aprobado un “Bubble Act” para prohibir la emisión de otros esquemas competitivos que desvíen la demanda del mercado hacia su activo preferido. El trading al contado de bitcoin no ha sido pausado durante dos meses en la cima de un boom de precios para procesar un dividendo que los directores de la SSC arreglaron descuidadamente para que pudiera parecer que existía un valor fundamental.